Artrosis cervical: síntomas frecuentes, causas y tratamiento | Clínica Sindol

«Este contenido tiene fines educativos y no sustituye una evaluación médica presencial. El diagnóstico y tratamiento de la artrosis cervical, hernia discal y otras enfermedades de la columna deben individualizarse según antecedentes, examen físico, estudios de imagen y condición clínica de cada paciente».


Autor:
DR. ALAIN ARCHBOLD M
MD. Cirujano
Especialista en Anestesiología y Manejo Avanzado del Dolor e Intervencionismo de Columna Vertebral.
Conoce los síntomas frecuentes de la artrosis cervical: dolor de cuello, rigidez, dolor de cabeza, hormigueo y dolor hacia brazos. Aprende cuándo consultar y qué tratamientos existen.
 
Artrosis cervical: síntomas frecuentes que no deberías ignorar
¿Sientes dolor o rigidez en el cuello, molestias que llegan al hombro, hormigueo en los brazos o dolor de cabeza que parece comenzar en la zona cervical?
 
Estos síntomas pueden tener múltiples causas y una de ellas es la artrosis cervical, también denominada espondilosis cervical: un proceso degenerativo que puede afectar los discos intervertebrales, articulaciones y otras estructuras de la columna cervical. Aunque los cambios degenerativos se hacen cada vez más frecuentes con la edad, muchas personas presentan alteraciones en las imágenes sin experimentar síntomas.
 
Por eso, encontrar “artrosis” en una radiografía o resonancia no significa necesariamente que esa sea la causa del dolor. El diagnóstico debe relacionar los síntomas, el examen clínico y, cuando está indicado, los estudios de imagen.
 
¿Tienes dolor cervical persistente, hormigueo o dolor que baja hacia el brazo? En Clínica Sindol podemos evaluar tu columna y determinar qué estructuras podrían estar originando tus síntomas. Solicita una evaluación médica especializada.
¿Qué es la artrosis cervical?
La columna cervical corresponde a las siete vértebras ubicadas en el cuello. Entre ellas existen discos intervertebrales que ayudan a absorber cargas y articulaciones que permiten movimientos como girar, flexionar y extender la cabeza.
 
Con el paso del tiempo pueden aparecer cambios degenerativos como:
 
– pérdida de hidratación y altura de los discos;
– desgaste de las articulaciones facetarias;
– formación de osteofitos;
– disminución de los espacios por donde salen las raíces nerviosas;
– estrechamiento del canal vertebral;
– degeneración de los discos cervicales.
 

Este conjunto de cambios suele denominarse espondilosis o artrosis cervical. Puede limitarse a producir dolor local o, cuando existe compromiso de estructuras nerviosas, asociarse a radiculopatía cervical o incluso mielopatía cervical.

Fig. 1 La artrosis cervical produce cambios degenerativos en discos y articulaciones de la columna.
Fig. 1 La artrosis cervical produce cambios degenerativos en discos y articulaciones de la columna.
¿Cuáles son los síntomas más frecuentes de la artrosis cervical?
La intensidad de los síntomas no siempre coincide con el grado de desgaste observado en una resonancia.
 
Una persona puede presentar cambios degenerativos importantes y tener pocas molestias, mientras otra puede experimentar dolor significativo.
 
Entre los síntomas más frecuentes se encuentran:
 
1. Dolor de cuello
Es probablemente el síntoma más característico.
 
Puede sentirse como:
 
– dolor profundo;
– presión;
– sensación de cansancio cervical;
– ardor;
– dolor al mover la cabeza;
– molestia que aumenta después de mantener la misma postura durante mucho tiempo.
 
El dolor puede ser intermitente o convertirse en un problema persistente.
 
La espondilosis cervical sintomática se presenta frecuentemente como dolor cervical axial, que puede aumentar con determinados movimientos del cuello.

Fig. 2 El dolor cervical puede extenderse al hombro, brazo y mano y acompañarse de hormigueo o adormecimiento.
2. Rigidez cervical
Muchas personas sienten que el cuello está “duro” o que han perdido movilidad.
 
Puede resultar más difícil:
 
– mirar hacia los lados;
– conducir;
– mirar hacia atrás;
– inclinar la cabeza;
– trabajar durante muchas horas frente al computador.
 
La rigidez puede ser especialmente evidente después de períodos prolongados sin movimiento.
 
3. Dolor que llega a los hombros
El dolor cervical no necesariamente permanece localizado en el cuello.
 
Puede extenderse hacia:
 
– trapecios;
– hombros;
– región entre los omóplatos;
– parte superior de la espalda.
 
Por este motivo, algunas personas inicialmente piensan que tienen un problema exclusivamente muscular o del hombro.
 
4. Dolor que baja hacia el brazo
Cuando los cambios degenerativos, una hernia discal cervical o el estrechamiento del agujero por donde sale un nervio irritan una raíz nerviosa, puede aparecer una radiculopatía cervical.
 
El paciente puede sentir dolor que comienza en el cuello y se extiende hacia:
 
cuello → hombro → brazo → antebrazo → mano.
 

La distribución dependerá de la raíz nerviosa comprometida.

Fig. 3 La irritación de una raíz nerviosa cervical puede causar radiculopatía con dolor, hormigueo y pérdida de sensibilidad en el brazo.
5. Hormigueo o adormecimiento en brazos y manos
La compresión o irritación de una raíz nerviosa cervical también puede producir:
 
– hormigueo;
– sensación de corriente;
– adormecimiento;
– alteraciones de sensibilidad;
– sensación de “mano dormida”.
 
Estos síntomas merecen evaluación médica, especialmente cuando persisten o progresan.
 
6. Debilidad en brazos o manos
Una radiculopatía cervical no solamente puede provocar dolor.
 
En determinados pacientes puede producir pérdida de fuerza muscular.
 
Por ejemplo:
 
– dificultad para levantar determinados objetos;
– menor fuerza al apretar la mano;
– dificultad para realizar algunos movimientos del brazo;
– sensación de debilidad en una extremidad.
 
La debilidad nueva o progresiva requiere una evaluación médica oportuna.
 
7. Dolor entre los omóplatos
El dolor en la zona escapular es otra manifestación que puede acompañar a problemas cervicales.
 
Puede sentirse como una molestia profunda alrededor de una escápula o entre ambos omóplatos.
 
En ocasiones este síntoma aparece junto con dolor cervical o síntomas hacia una extremidad superior.
 
8. Dolor de cabeza relacionado con el cuello
Algunas personas con alteraciones cervicales presentan dolor que comienza en la zona cervical alta o en la región posterior de la cabeza.
 
Puede extenderse posteriormente hacia otras regiones de la cabeza.
 
Sin embargo, no todo dolor de cabeza procede de la columna cervical, por lo que los dolores de cabeza nuevos, intensos o con características inusuales deben ser evaluados para descartar otras causas.
 
9. Crujidos o sensación de roce al mover el cuello
Algunas personas perciben:
 
– chasquidos;
– crujidos;
– sensación de roce;
– pequeños sonidos durante determinados movimientos cervicales.
 
Estos sonidos, por sí solos, no permiten diagnosticar artrosis ni indican necesariamente una enfermedad grave.
Su importancia depende de si aparecen acompañados de dolor, limitación funcional o síntomas neurológicos.
 
 
Artrosis cervical y hernia discal cervical: ¿son lo mismo?

No. Aunque pueden coexistir, son condiciones diferentes.

Fig. 4 Artrosis cervical y hernia discal no son lo mismo, aunque pueden coexistir y producir síntomas similares.
La artrosis cervical comprende cambios degenerativos que pueden afectar las articulaciones, discos y huesos de la columna cervical.
 
La hernia discal cervical ocurre cuando material de un disco intervertebral se desplaza y puede irritar o comprimir una raíz nerviosa o, en determinados casos, la médula espinal.
 
Ambas pueden producir síntomas similares, como:
 
– dolor cervical;
– dolor hacia el hombro;
– dolor hacia el brazo;
– hormigueo;
– adormecimiento;
– pérdida de fuerza.
 
Por eso es importante determinar qué estructura está generando realmente los síntomas antes de elegir un tratamiento.
 
¿Qué relación tiene la artrosis cervical con el dolor de espalda, dolor lumbar y ciática?
La artrosis cervical afecta el cuello, mientras que el dolor lumbar y la ciática se originan habitualmente en estructuras de la región lumbar o lumbosacra.
 
No son la misma enfermedad.
 
Sin embargo, una persona puede presentar simultáneamente degeneración en diferentes segmentos de la columna vertebral.
 
Por ejemplo, un paciente puede tener:
 
– artrosis cervical;
– degeneración discal lumbar;
– dolor lumbar;
– ciática.
 
La lumbalgia constituye además una de las principales causas de discapacidad en el mundo, lo que demuestra la enorme relevancia de las patologías de columna dentro de la salud musculoesquelética.
 
¿Cuándo los síntomas cervicales pueden indicar compresión de la médula?
Una situación especialmente importante es la mielopatía cervical, que puede producirse cuando existe compresión de la médula espinal.
 
Algunos signos que requieren valoración médica prioritaria incluyen:
 
– dificultad para caminar;
– pérdida del equilibrio;
– torpeza progresiva de las manos;
– dificultad para realizar movimientos finos;
– debilidad progresiva;
– alteraciones importantes de sensibilidad;
– cambios recientes en el control de esfínteres.
 
La espondilosis cervical puede evolucionar desde dolor axial hacia radiculopatía o mielopatía en determinados pacientes.
 
Si tienes dolor cervical persistente acompañado de hormigueo, pérdida de fuerza o dolor hacia los brazos, no conviene limitarse a tratar el síntoma. En Clínica Sindol realizamos una evaluación orientada a identificar el posible origen del dolor y definir alternativas de tratamiento según cada caso.
 
¿Cómo se diagnostica la artrosis cervical?
El diagnóstico comienza con una historia clínica y examen físico completos.
 
El médico puede evaluar:
 
– localización del dolor;
– movilidad cervical;
– sensibilidad;
– fuerza muscular;
– reflejos;
– distribución del dolor;
– presencia de síntomas neurológicos;
– signos de posible compromiso medular.
 
Dependiendo del cuadro clínico pueden solicitarse estudios de imagen.
 
Radiografía cervical
 
Permite observar estructuras óseas, alineación vertebral, disminución de espacios y osteofitos, entre otros cambios.
 

Resonancia magnética cervical

Fig. 6 La resonancia cervical permite evaluar discos, raíces nerviosas, médula espinal y canal vertebral.
Permite estudiar con mayor detalle:
 
– discos intervertebrales;
– hernias discales;
– raíces nerviosas;
– médula espinal;
– canal vertebral;
– tejidos blandos.
 
No todas las personas con dolor cervical necesitan inmediatamente una resonancia. Los criterios de imagen dependen de la presentación clínica y de la existencia de radiculopatía, traumatismos o signos de alarma. Los criterios del American College of Radiology revisados en 2024 recomiendan seleccionar los estudios según el escenario clínico.
 
¿La resonancia determina qué tan grave es el dolor?
No necesariamente.
 
Este es uno de los conceptos más importantes para los pacientes.
 
Los cambios degenerativos cervicales son extremadamente frecuentes y muchas personas pueden presentar alteraciones radiológicas sin síntomas.
 
Por eso, no se debe tratar solamente una resonancia.
 
Debe tratarse al paciente considerando:
 
síntomas + examen físico + estudios de imagen + repercusión funcional.
 
¿Cómo se trata la artrosis cervical?
El tratamiento depende de:
 
– origen del dolor;
– intensidad;
– duración;
– limitación funcional;
– presencia de hernia discal;
– compromiso de raíces nerviosas;
– existencia o no de compresión medular;
– respuesta a tratamientos anteriores.
 
En ausencia de signos neurológicos importantes o señales de alarma, el manejo suele comenzar de forma conservadora. El ejercicio terapéutico y la fisioterapia forman parte habitual del tratamiento no quirúrgico, aunque la calidad de la evidencia varía entre las diferentes intervenciones conservadoras.
 
El plan puede incluir, según indicación médica:
 
– educación sobre la enfermedad;
– modificación temporal de actividades;
– ejercicios específicos;
– rehabilitación;
– fortalecimiento cervical;
– tratamiento farmacológico cuando corresponde;
– manejo intervencionista del dolor en pacientes seleccionados.
 
 
¿La artrosis cervical siempre necesita cirugía?
No.
La presencia de artrosis o desgaste en una resonancia no significa automáticamente que el paciente necesite cirugía.
 
La cirugía suele reservarse para situaciones seleccionadas, especialmente cuando existe compresión neurológica significativa, deterioro progresivo o cuando otras alternativas apropiadas no han conseguido controlar los síntomas.
 
Incluso en radiculopatía cervical siguen las investigaciones sobre qué pacientes obtienen mayor beneficio del tratamiento quirúrgico frente al manejo no quirúrgico. Una revisión sistemática y metaanálisis publicada en 2026 analiza precisamente esta comparación.
 
Ozonoterapia y hernia discal cervical
En muchos pacientes con hernia discal cervical, se han estudiado técnicas mínimamente invasivas basadas en mezclas de oxígeno-ozono.
El ozono en cuello puede infiltrarse por via paravertebral o directamente al disco. La via y dosis la decide el médico especialista.
 
Una revisión sistemática y metaanálisis publicada en 2024 evaluó la nucleólisis con ozono en hernia discal cervical y encontró reducción del dolor en los estudios incluidos. Sin embargo, los propios autores señalaron la necesidad de ensayos clínicos aleatorizados bien diseñados para establecer con mayor certeza su eficacia y resultados a largo plazo frente a otras alternativas terapéuticas.
 
Sinembargo, la ozonoterapia ha demostrado ser valiosa en el tratamiento de las discopatías en general por su mecanismo de acción oxidativo de las hernias discales, su potencial analgésico, anti inflamatorio y la capacidad de aumentar la oxigenación y el flujo sanguíneo en los tejidos y nervios comprometidos. Pero no debe presentarse como una cura garantizada de la artrosis cervical ni de toda hernia discal.
 
La indicación debe realizarse individualmente después de identificar el origen del dolor, revisar las imágenes y descartar situaciones que requieran otro tipo de manejo.
 
¿Cuándo consultar por dolor cervical?
Es recomendable solicitar evaluación médica cuando:
 
– el dolor cervical es intenso;
– persiste o reaparece frecuentemente;
– limita el trabajo o las actividades cotidianas;
– se extiende hacia hombro o brazo;
– existe hormigueo persistente;
– aparece adormecimiento;
– existe pérdida de fuerza;
– los síntomas están empeorando.
 
Y debe buscarse evaluación médica urgente ante síntomas neurológicos progresivos, alteraciones importantes para caminar o mantener el equilibrio, pérdida marcada de fuerza, traumatismo significativo u otros signos de alarma.
 
Tratamiento personalizado de la columna vertebral
Dos pacientes con imágenes aparentemente similares pueden presentar síntomas completamente diferentes.
 
Por eso, el objetivo del tratamiento moderno del dolor de columna no debería ser únicamente “tratar el desgaste”, sino identificar:
 
1. qué estructura está produciendo los síntomas;
2. si existe compromiso nervioso;
3. cuál es el grado de limitación funcional;
4. qué alternativas conservadoras son apropiadas;

5. cuándo se necesita una evaluación especializada adicional.

Fig. 7 La evaluación clínica permite determinar el posible origen del dolor antes de indicar un tratamiento.
En Clínica Sindol, el abordaje de pacientes con dolor de columna se realiza de manera individualizada, considerando los hallazgos clínicos y estudios de cada paciente antes de establecer una estrategia terapéutica.
 
Preguntas frecuentes sobre artrosis cervical
 
¿Cuáles son los primeros síntomas de la artrosis cervical?
Los síntomas pueden incluir dolor y rigidez de cuello, limitación de algunos movimientos y molestias hacia hombros o región escapular. Sin embargo, muchas personas con cambios degenerativos cervicales no presentan síntomas.
 
¿Dónde duele cuando hay artrosis cervical?
El dolor puede localizarse en el cuello y extenderse hacia trapecios, hombros o región escapular. Si existe irritación de una raíz nerviosa, puede bajar hacia el brazo y la mano.
 
¿La artrosis cervical produce hormigueo en las manos?
Puede ocurrir cuando existe compromiso de raíces nerviosas cervicales. El hormigueo persistente, especialmente acompañado de debilidad, debe ser evaluado médicamente.
 
¿La artrosis cervical puede causar dolor de cabeza?
Algunos trastornos cervicales pueden asociarse a cefalea originada o relacionada con estructuras del cuello. No obstante, existen muchas otras causas de dolor de cabeza que deben considerarse.
 
¿Artrosis cervical y hernia cervical son lo mismo?
No. La artrosis cervical corresponde a cambios degenerativos de la columna, mientras que una hernia discal implica desplazamiento de material del disco. Ambas condiciones pueden coexistir.
 
¿La artrosis cervical tiene cura?
Los cambios degenerativos estructurales no suelen “revertirse” completamente. El objetivo terapéutico es controlar los síntomas, mantener o recuperar función y tratar las estructuras responsables del dolor cuando sea posible.
 
¿Qué tratamiento es mejor para la artrosis cervical?
No existe un tratamiento único para todos los pacientes. Depende de los síntomas, hallazgos clínicos, presencia de hernia discal, compromiso nervioso y severidad de la enfermedad.
 
¿La ozonoterapia sirve para la artrosis cervical?
La evidencia publicada sobre ozono cervical se concentra especialmente en hernia discal cervical, no en afirmar una cura de la artrosis cervical. Una revisión de 2024 mostró resultados favorables sobre dolor, pero destacó que todavía se necesitan estudios aleatorizados de mayor calidad y seguimiento prolongado.
 
¿Cuándo debo preocuparme por un dolor cervical?
La aparición de debilidad progresiva, problemas para caminar, alteraciones del equilibrio, torpeza de las manos u otros síntomas neurológicos importantes requiere valoración médica prioritaria.
 
 
¿Tienes dolor cervical, hernia discal o síntomas que bajan hacia el brazo?
El dolor cervical persistente no debería tratarse únicamente con analgésicos sin investigar su posible origen.
 
Una evaluación adecuada puede ayudar a diferenciar entre artrosis cervical, hernia discal, radiculopatía, dolor facetario, alteraciones musculares y otras causas de dolor de columna.
 
Agenda una evaluación en Clínica Sindol. Nuestro objetivo es estudiar la causa de tus síntomas y definir un tratamiento personalizado de acuerdo con tu diagnóstico, evitando promesas de resultados que no puedan garantizarse.
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Proloterapia

La proloterapia es un tratamiento médico que consiste en aplicar inyecciones en áreas como ligamentos, tendones o articulaciones

¿Cómo funciona?

Estas inyecciones estimulan el proceso natural de curación del cuerpo, promoviendo la recuperación de tejidos y reduciendo el dolor crónico.

¿Para qué se usa?

  • Dolor en rodillas, codos y hombros.
  • Lesiones de ligamentos o tendones.
  • Artritis leve o desgaste articular.

Beneficios principales:

  • Alivia el dolor crónico.
  • Mejora la estabilidad articular.
  • No requiere cirugía.