Hernia discal sin cirugía: cómo el Plasma Rico en Plaquetas (PRP) puede aliviar el dolor lumbar y la ciática

El presente articulo contiene información médica con fines educativos y no reemplaza una consulta médica. Tiene un enfoque basado en evidencia, contenido actualizado y una experiencia de usuario de calidad, que puede convertirse en un recurso de referencia para pacientes que buscan alternativas al tratamiento quirúrgico de la hernia discal y la artrosis lumbar.
Autor:
DR. ALAIN ARCHBOLD M
Doctor en medicina y cirugía. Especialista en Anestesiología y Manejo Avanzado del Dolor e Intervencionismo de Columna Vertebral
Director médico de Clínica Sindol
Más de 20 años de experiencia

¿Tienes hernia discal, dolor lumbar o ciática? Descubre cómo el Plasma Rico en Plaquetas (PRP) puede ayudar a aliviar el dolor sin cirugía en pacientes seleccionados. Conoce sus beneficios, indicaciones y evidencia científica.

El dolor lumbar es una de las principales causas de consulta médica y discapacidad en adultos. Se estima que hasta 8 de cada 10 personas experimentarán un episodio de dolor de espalda a lo largo de su vida. Aunque en muchos casos mejora con medidas conservadoras, algunas personas desarrollan dolor persistente debido a una hernia discal o a cambios degenerativos como la artrosis lumbar.

Durante años, muchas personas asociaron el diagnóstico de una hernia discal con la necesidad de una cirugía. Sin embargo, los avances en medicina del dolor y terapias regenerativas han ampliado las alternativas disponibles. Entre ellas, el Plasma Rico en Plaquetas (PRP) ha despertado un creciente interés por su capacidad para modular la inflamación y favorecer los procesos naturales de reparación en pacientes cuidadosamente seleccionados.

Es importante comprender que no todos los casos requieren una intervención quirúrgica. De hecho, una evaluación médica integral permite identificar a quienes pueden beneficiarse de tratamientos conservadores o mínimamente invasivos antes de considerar una cirugía.       

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Si presentas dolor lumbar, ciática o una hernia discal diagnosticada, en Clínica Sindol podemos realizar una evaluación integral para determinar cuál es el tratamiento más adecuado según tu diagnóstico, síntomas y estudios de imagen. Un abordaje oportuno puede mejorar el dolor, recuperar la movilidad y ayudarte a retomar tus actividades con mayor seguridad.
¿Qué es una hernia discal?
Fig. 1: Modelo Anatómico de Hernia Discal

La columna vertebral está formada por vértebras separadas por discos intervertebrales. Estos discos funcionan como amortiguadores naturales, distribuyendo las cargas y permitiendo el movimiento de la espalda.

Cada disco posee una capa externa resistente (anillo fibroso) y un núcleo interno con consistencia gelatinosa. Cuando el anillo se debilita o se rompe, parte del núcleo puede desplazarse hacia el exterior, formando una hernia discal.

En algunos casos, este material comprime una raíz nerviosa cercana, provocando inflamación y dolor irradiado hacia la pierna, conocido comúnmente como ciática.
No todas las hernias producen síntomas. Algunas se detectan de forma incidental en estudios de resonancia magnética realizados por otros motivos. La presencia de una hernia en una imagen no siempre explica el dolor, por lo que el diagnóstico debe integrar la historia clínica, el examen físico y los estudios complementarios.
 
¿Cuáles son las causas de una hernia discal?
El desarrollo de una hernia discal suele ser multifactorial. Entre los factores más frecuentes se encuentran:
Envejecimiento y desgaste natural del disco.
Sobrecarga mecánica repetitiva.
Levantamiento inadecuado de peso.
Sedentarismo y debilidad muscular.
Obesidad.
Tabaquismo, que disminuye la nutrición de los discos intervertebrales.
Antecedentes familiares de enfermedad degenerativa del disco.
Traumatismos o accidentes.
La mayoría de las hernias discales se presentan en la región lumbar, especialmente entre las vértebras L4-L5 y L5-S1, debido a que soportan gran parte del peso corporal y de las fuerzas generadas durante el movimiento.
 
¿Qué síntomas produce una hernia discal?
Los síntomas dependen de la ubicación de la hernia y del grado de compromiso de las estructuras nerviosas.
Entre los más frecuentes destacan:
Dolor en la región lumbar.
Dolor que se irradia hacia glúteo, muslo, pierna o pie.
Sensación de corriente eléctrica al caminar o cambiar de posición.
Hormigueo o adormecimiento en la extremidad inferior.
Disminución de la fuerza muscular.
Dificultad para permanecer sentado durante mucho tiempo.
Limitación para realizar actividades cotidianas.
El dolor puede aumentar al toser, estornudar, levantar peso o permanecer sentado durante períodos prolongados.

Cuando aparecen síntomas como pérdida importante de fuerza, alteraciones para controlar la vejiga o el intestino, o anestesia en la zona perineal, es fundamental acudir de inmediato a un servicio de urgencias, ya que pueden corresponder a una compresión neurológica que requiere evaluación inmediata.

Fig. 2: Diferencia de Síntomas entre Hernia Discal y Artrosis Lumbar

¿Qué es la artrosis lumbar?

La artrosis lumbar es una enfermedad degenerativa que afecta las articulaciones de la columna vertebral y los discos intervertebrales.

Con el paso del tiempo, el cartílago que recubre las articulaciones pierde grosor y elasticidad. Esto favorece el roce entre las superficies óseas, la inflamación y la formación de osteofitos, conocidos comúnmente como «espolones óseos».

Aunque forma parte del proceso natural de envejecimiento, existen factores que aceleran su aparición, como el exceso de peso, trabajos físicamente exigentes, lesiones previas, sedentarismo y predisposición genética.

La artrosis lumbar puede coexistir con una hernia discal, lo que incrementa la complejidad del cuadro clínico y hace aún más importante una evaluación individualizada.

Síntomas de la artrosis lumbar
Las personas con artrosis lumbar suelen presentar:
  • Dolor localizado en la parte baja de la espalda
  • Rigidez al levantarse por las mañanas o tras permanecer sentado
  • Disminución de la movilidad de la columna
  • Dolor al permanecer mucho tiempo de pie
  • Sensación de fatiga lumbar al caminar
  • Episodios repetitivos de contractura muscular.
En etapas avanzadas, los cambios degenerativos pueden estrechar el canal por donde pasan los nervios, favoreciendo la aparición de síntomas neurológicos como dolor irradiado o dificultad para caminar largas distancias.
 
¿Por qué aparece el dolor lumbar?
El dolor lumbar no siempre tiene una única causa. En muchos pacientes intervienen varios mecanismos simultáneamente. Entre los principales se encuentran:
Inflamación
Cuando un disco se lesiona, libera sustancias inflamatorias que sensibilizan las terminaciones nerviosas y aumentan la percepción del dolor.
Compresión nerviosa
Si la hernia comprime una raíz nerviosa, puede aparecer dolor irradiado, hormigueo, adormecimiento y debilidad.
Degeneración del disco
Con los años, los discos pierden hidratación y capacidad para absorber impactos, aumentando la carga sobre otras estructuras de la columna.
Artrosis facetaria
El desgaste de las articulaciones posteriores de la columna genera inflamación y dolor mecánico.
Contractura muscular
Como mecanismo de protección, la musculatura lumbar suele aumentar su tensión, lo que puede perpetuar el dolor y limitar el movimiento.
Comprender cuál de estos mecanismos predomina en cada paciente permite seleccionar el tratamiento más adecuado.
 
¿Cómo se diagnostica una hernia discal o una artrosis lumbar?
El diagnóstico comienza con:
Historia clínica y examen físico.
Debe ser realizado por un médico con experiencia en patologías de la columna. Durante la evaluación se analizan aspectos como:
  • Tipo y duración del dolor
  • Factores que alivian o empeoran los síntomas
  • Distribución del dolor
  • Fuerza muscular
  • Sensibilidad
  • Reflejos
  • Movilidad de la columna.
 

Exámenes complementario
C
uando es necesario, se solicitan estudios de imágenes diagnósticas como:  

Fig. 3: Resonancia Magnética Nuclear de Columna Lumbar (1) Normal y (2) con Hernia Discal
  • Resonancia magnética: es el examen de elección para visualizar los discos intervertebrales, las raíces nerviosas y otros tejidos blandos. Permite identificar hernias discales, degeneración del disco y estenosis del canal lumbar.                                                                                    
  • Radiografías: son útiles para evaluar la alineación de la columna, la presencia de artrosis y otros cambios óseos.
  • Tomografía computarizada: puede ser una alternativa cuando la resonancia está contraindicada o se requiere un mayor detalle de las estructuras óseas.

Es importante recordar que las imágenes deben interpretarse siempre en conjunto con los síntomas del paciente. Muchas personas presentan hallazgos degenerativos en la resonancia sin experimentar dolor, mientras que otras tienen síntomas importantes con cambios relativamente pequeños.

Fig. 4: Radiografia de Columna Lumbar (1) normal y (2) con Degeneración

¿Toda hernia discal necesita cirugía?
La respuesta es no.
La mayoría de las personas con hernia discal mejora con tratamientos conservadores, que pueden incluir educación, ejercicio terapéutico, rehabilitación, manejo farmacológico y procedimientos mínimamente invasivos cuando están indicados. La cirugía suele reservarse para situaciones específicas, como:
Déficit neurológico progresivo
Pérdida importante de fuerza
Síndrome de cauda equina
Dolor incapacitante que persiste pese a un tratamiento adecuado
Inestabilidad significativa de la columna
En muchos pacientes, las terapias regenerativas como el Plasma Rico en Plaquetas (PRP) representan una alternativa prometedora para disminuir el dolor y mejorar la función antes de considerar una intervención quirúrgica.
 
¿Qué es el Plasma Rico en Plaquetas (PRP)?
Fig. 5: Componentes del Plasma. La parte más superior es Plasma Pobre en Plaquetas (PPP) y la parte más cerca a los Glóbulos Rojos es Plasma Rico en Plaquetas (PRP).

El Plasma Rico en Plaquetas (PRP) es una terapia de medicina regenerativa que utiliza una alta concentración de plaquetas obtenidas de la propia sangre del paciente. Estas plaquetas contienen proteínas bioactivas conocidas como factores de crecimiento, que participan en los procesos naturales de reparación y cicatrización de los tejidos.

En los últimos años, el PRP ha ganado protagonismo en distintas áreas de la medicina, como traumatología, medicina deportiva y manejo del dolor, debido a su potencial para modular la inflamación y favorecer un entorno biológico más propicio para la recuperación de tejidos dañados.
En el tratamiento del dolor lumbar, la hernia discal y la artrosis de columna, el objetivo del PRP no es «reconstruir» completamente un disco degenerado ni eliminar una hernia, sino disminuir la inflamación, reducir el dolor, reparar los tejidos lesionados y mejorar la función, permitiendo que muchos pacientes recuperen su calidad de vida.
 
¿Cómo se obtiene el PRP?
El procedimiento comienza con la extracción de una pequeña muestra de sangre del propio paciente, similar a un examen de laboratorio habitual.
Posteriormente, la sangre se procesa mediante un sistema de centrifugación que permite separar sus distintos componentes y concentrar las plaquetas en una fracción de plasma.
El resultado es un preparado con una concentración de plaquetas superior a la presente en la sangre periférica, rico en factores de crecimiento que pueden ser utilizados con fines terapéuticos.
Al provenir del mismo paciente, el PRP es un tratamiento autólogo, lo que reduce el riesgo de rechazo inmunológico y de reacciones alérgicas.
 
 
¿Cómo actúa el PRP sobre la hernia discal y la artrosis lumbar?
Fig. 6: La principal acción del PRP es activar los procesos de auto regeneración que posee el organismo a través de los factores de crecimientos, proteínas y citoquinas que contiene.
Las plaquetas contienen numerosas moléculas con funciones biológicas relevantes, entre ellas:
  1. Factor de crecimiento derivado de plaquetas (PDGF).
  2. Factor de crecimiento transformante beta (TGF-β).
  3. Factor de crecimiento vascular endotelial (VEGF).
  4. Factor de crecimiento similar a la insulina (IGF-1).
  5. Factor de crecimiento epidérmico (EGF).
Estas sustancias participan en diferentes mecanismos que pueden beneficiar a pacientes con dolor lumbar crónico. Entre sus principales beneficios están:

Disminuir la inflamación
Uno de los principales mecanismos del PRP es la modulación de la respuesta inflamatoria. La reducción de mediadores inflamatorios puede disminuir la irritación de las raíces nerviosas y aliviar el dolor asociado a la hernia discal o a la artrosis lumbar.
Estimular la reparación tisular
Los factores de crecimiento favorecen la actividad celular relacionada con la reparación de tejidos, promoviendo un ambiente biológico más favorable para la recuperación.
Mejorar la función
Al disminuir el dolor y la inflamación, muchos pacientes recuperan movilidad, toleran mejor la actividad física y pueden participar de manera más efectiva en programas de rehabilitación.
Evitar la cirugía
El Plasma Rico en Plaquetas (PRP) puede ayudar a evitar o retrasar la cirugía en pacientes seleccionados porque disminuye la inflamación, reduce el dolor y mejora la función de la columna, permitiendo una mejor recuperación con rehabilitación y ejercicio. Aunque no elimina la hernia discal ni regenera completamente el disco o la artrosis, en algunos casos el alivio de los síntomas hace innecesaria una intervención quirúrgica.
 
¿Cómo se realiza el procedimiento?
Fig. 7: La infiltración del PRP suele ser un procedimiento Ambulatorio, Mínimamente Invasivo y que no requiere Pabellón ni Anestesia General.
Aunque la técnica puede variar según cada caso, generalmente el tratamiento sigue estos pasos:
  • Evaluación clínica completa y revisión de estudios de imagen
  • Confirmación de que el paciente es candidato para el procedimiento
  • Extracción de sangre
  • Preparación del PRP mediante centrifugación
  • Aplicación del PRP en la zona indicada, habitualmente utilizando guía por ecografía o fluoroscopia para mejorar la precisión
  • Observación breve posterior al procedimiento
  • Alta el mismo día con indicaciones específicas.
Es un procedimiento ambulatorio, por lo que el paciente puede regresar a su domicilio pocas horas después.
Fig. 8: La Infiltración del PRP debe ser realizada por médico especialista. Puede ser aplicado bajo Guía Ecográfica, Fluoroscopía o Marcación precisa por técnica de Proloterapia.
¿Qué pacientes pueden beneficiarse del PRP?
El PRP está indicado para la mayoría de las personas con dolor lumbar. La selección adecuada del paciente es uno de los factores más importantes para obtener buenos resultados. Generalmente puede considerarse en pacientes con:
Hernia discal lumbar
Dolor lumbar crónico
Degeneración del disco intervertebral
Artrosis facetaria lumbar
Ciática persistente
Dolor que no ha respondido adecuadamente a tratamiento conservador
Pacientes que buscan alternativas antes de una cirugía, siempre que no existan indicaciones quirúrgicas urgentes.
La decisión debe tomarse después de una evaluación médica integral, considerando la historia clínica, el examen físico y los estudios de imagen.
 
¿Quiénes no son candidatos?
Existen situaciones en las que el PRP puede no ser la mejor alternativa, por ejemplo:
Infecciones activas
Trastornos importantes de la coagulación
Algunas enfermedades hematológicas
Ciertos tratamientos anticoagulantes
Embarazo, según la evaluación médica
Compresión neurológica grave con pérdida progresiva de fuerza o síndrome de cauda equina, donde la cirugía suele ser prioritaria.
Cada caso debe evaluarse de forma individual para determinar el tratamiento más seguro y apropiado.
 
¿Quieres saber si eres candidato al PRP?
No todas las personas con dolor lumbar necesitan cirugía, pero tampoco todas se benefician del PRP. En Clínica Sindol realizamos una evaluación especializada para identificar la causa del dolor y ofrecer el tratamiento más adecuado según cada paciente. Agenda una consulta y conoce las alternativas disponibles para tu caso.
Beneficios potenciales del PRP
Cuando está correctamente indicado, el PRP puede ofrecer múltiples beneficios:
  • Tratamiento mínimamente invasivo. No requiere cirugía abierta ni hospitalización
  • Utiliza la propia sangre del paciente. Al ser un tratamiento autólogo, presenta un perfil de seguridad favorable y un bajo riesgo de reacciones inmunológicas
  • Recuperación relativamente rápida. La mayoría de los pacientes retoma sus actividades habituales en pocos días, siguiendo las recomendaciones médicas
  • Disminución del dolor. Diversos estudios han mostrado una reducción significativa del dolor lumbar en pacientes seleccionado
  • Mejoría funcional. Muchos pacientes recuperan movilidad y pueden reincorporarse con mayor facilidad a sus actividades cotidianas.
  • Menor consumo de medicamentos. Al disminuir el dolor, algunos pacientes reducen la necesidad de analgésicos o antiinflamatorios, siempre bajo supervisión médica
  • Puede retrasar o evitar una cirugía. En determinados casos, controlar el dolor y mejorar la función puede permitir posponer o evitar un procedimiento quirúrgico.
 
¿Qué resultados pueden esperarse?
Es importante mantener expectativas realistas.
El PRP no ofrece una «cura inmediata» ni garantiza los mismos resultados en todos los pacientes.
La evolución depende de múltiples factores, entre ellos:
Diagnóstico específico.
Tiempo de evolución del dolor.
Grado de degeneración.
Estado general de salud.
Cumplimiento del programa de rehabilitación.
Hábitos de vida.
Algunas personas experimentan mejoría en pocas semanas, mientras que otras requieren más tiempo para percibir cambios significativos.
 
PRP versus infiltraciones con corticoides
Las infiltraciones con corticoides y el PRP tienen objetivos diferentes.
Los corticoides actúan principalmente disminuyendo la inflamación de manera rápida, lo que puede aliviar el dolor en el corto plazo. Sin embargo, su efecto suele ser transitorio y el uso repetido puede asociarse a efectos adversos en algunos pacientes.
El PRP busca modular la inflamación y favorecer procesos biológicos de reparación mediante los factores de crecimiento presentes en las plaquetas. Aunque el alivio puede ser más gradual, los estudios sugieren beneficios sostenidos en el tiempo en pacientes seleccionados.
La elección entre uno u otro tratamiento dependerá del diagnóstico, la intensidad del dolor, las enfermedades asociadas y los objetivos terapéuticos de cada paciente pero lo más recomendable es privilegiar el prp sobre el corticoide por ser el primero un tratamiento más integral, duradero y que se enfoca en el origen del problema y no solo en el síntoma.
 
PRP vs Cirugía de Columna
Fig. 9: La cirugía común de Hernia Discal requiere pabellón y anestesia general. La Infiltración de PRP en columna generalmente no requiere Pabellón y se puede realizar con anestesia local.
Comparar el PRP con la cirugía puede resultar confuso, ya que no son tratamientos equivalentes.
La cirugía está cada vez menos indicada en casos de hernia discal, ciática y artrosis de columna lumbar. Se reserva para casos puntuales como cuando existe una causa anatómica claramente identificada que requiere corrección, especialmente en presencia de déficit neurológico progresivo o dolor incapacitante que no responde al tratamiento conservador.
El PRP, en cambio, forma parte de las alternativas mínimamente invasivas dirigidas a pacientes que aún pueden beneficiarse de un manejo no quirúrgico.
Por ello, ambos tratamientos deben entenderse como opciones distintas dentro de un plan terapéutico individualizado. El prp podría ser una opción mucho más atractiva para el paciente por sus ventajas, costos y beneficios frente a la cirugía.
 
¿Qué dice la evidencia científica?
En los últimos años se ha incrementado el número de estudios que evalúan el uso del PRP en pacientes con dolor lumbar crónico, enfermedad degenerativa del disco y artrosis lumbar.
Las revisiones sistemáticas y metaanálisis más recientes sugieren que, en pacientes cuidadosamente seleccionados, el PRP puede contribuir a disminuir el dolor y mejorar la función física en comparación con los tratamientos convencionales.
No obstante, los expertos coinciden en que aún se necesitan estudios multicéntricos de alta calidad con seguimientos prolongados para definir con mayor precisión qué protocolos ofrecen los mejores resultados y cuáles son los pacientes que obtienen el mayor beneficio.
Por este motivo, las principales sociedades científicas recomiendan que el PRP sea indicado por profesionales con experiencia en medicina del dolor y dentro de un enfoque integral que incluya rehabilitación, ejercicio terapéutico y seguimiento clínico.
 
La importancia de un tratamiento integral
El éxito del tratamiento de la hernia discal y la artrosis lumbar no depende únicamente de una infiltración o un procedimiento específico.
Los mejores resultados suelen obtenerse cuando el PRP forma parte de un plan integral que puede incluir:
  • Control del peso corporal
  • Corrección de factores de riesgo
  • Optimización de la ergonomía laboral
  • Cambio de hábitos nocivos
  • Mejora del sueño y el estrés
  • Educación sobre el dolor
  • Ejercicio terapéutico supervisado
  • Rehabilitación física
  • Seguimiento médico periódico.
 
Mitos y realidades sobre el Plasma Rico en Plaquetas (PRP)
A medida que las terapias regenerativas han ganado popularidad, también han surgido ideas erróneas que pueden generar falsas expectativas o retrasar un tratamiento adecuado. Conocer qué puede y qué no puede hacer el PRP es fundamental para tomar decisiones informadas.
 
Mito 1: «El PRP elimina la hernia discal»
Realidad: El PRP no hace desaparecer, una hernia discal pero si puede ayudar a regenerar  un disco degenerado. Su principal objetivo es disminuir la inflamación, reducir el dolor y mejorar la función, favoreciendo un entorno biológico que permita una mejor recuperación en pacientes seleccionados.
 
Mito 2: «Si me hago PRP ya no necesitaré cirugía»
Realidad: la mayoria de las personas en los cuales el prp tiene una indicación adecuada logran controlar sus síntomas sin cirugía gracias al tratamiento con PRP y un programa de rehabilitación asociado. Sin embargo, cuando existen déficits neurológicos importantes, pérdida progresiva de fuerza o compresión severa de estructuras nerviosas, la cirugía continúa siendo el tratamiento indicado.
 
Mito 3: «El PRP sirve para cualquier dolor de espalda»
Realidad: El dolor lumbar puede tener múltiples causas. Contracturas musculares, fracturas, infecciones, tumores o enfermedades inflamatorias requieren tratamientos diferentes. Por ello, una evaluación médica es indispensable antes de indicar cualquier procedimiento.
 
Mito 4: «Los resultados son inmediatos»
Realidad: A diferencia de algunos medicamentos que alivian el dolor rápidamente, el PRP actúa estimulando procesos biológicos de reparación. La mejoría suele ser progresiva y puede observarse durante las semanas o meses posteriores al tratamiento.
 
Mito 5:  «Una sola infiltración funciona para todos»
Realidad: No existe un protocolo universal. El número de aplicaciones y el plan terapéutico dependen del diagnóstico, la evolución clínica y la respuesta de cada paciente.
 
¿Qué hacer después del tratamiento con PRP?
El éxito del procedimiento no depende únicamente de la infiltración. Los cuidados posteriores y la rehabilitación son parte fundamental del tratamiento.
Habitualmente el médico puede recomendar:
Evitar esfuerzos intensos durante los primeros días.
Seguir las indicaciones sobre el uso de medicamentos.
Iniciar o continuar un programa de rehabilitación física.
Realizar ejercicios de fortalecimiento progresivo.
Mantener una buena hidratación y alimentación.
Controlar el peso corporal.
Acudir a los controles médicos programados.

Cada paciente recibe recomendaciones personalizadas según su diagnóstico y evolución.

Fig. 10: Después de los Tratamientos Regenerativos que han reparado los daños de tu Columna Vertebral debes evitar los factores y malos hábitos que te llevaron a lesionarla.

¿Cómo prevenir el dolor lumbar y la progresión de la enfermedad degenerativa?
Aunque no siempre es posible evitar el desgaste natural de la columna, adoptar hábitos saludables puede disminuir el riesgo de nuevos episodios de dolor y favorecer una mejor evolución.

Mantener un peso saludable.
El exceso de peso aumenta la carga sobre la columna lumbar y acelera el desgaste de discos y articulaciones.
Fortalecimiento muscular
Fortalecer la musculatura del tronco, los músculos abdominales, lumbares y glúteos contribuyen a estabilizar la columna y reducir la sobrecarga mecánica.
Realizar actividad física regularmente
Nadar, ejercicios en elíptica, andar en bicicleta estática Caminar y realizar ejercicios terapéuticos supervisados ayudan a mantener la movilidad y la fuerza.
Evitar el tabaquismo
Fumar disminuye la irrigación de los discos intervertebrales y se asocia con una mayor degeneración discal y peores resultados en el tratamiento del dolor lumbar.
Cuidar la ergonomía
Adoptar una postura adecuada al trabajar, levantar objetos correctamente y realizar pausas activas puede disminuir la sobrecarga de la columna.
 
Ejercicios que pueden ayudar al dolor lumbar
El ejercicio constituye uno de los pilares del tratamiento conservador del dolor lumbar crónico. No existe una rutina única para todos los pacientes, por lo que debe adaptarse a cada diagnóstico.
Entre los ejercicios frecuentemente recomendados por profesionales de la salud se encuentran:
  1. Activación del músculo transverso del abdomen.
  2. Fortalecimiento progresivo del core.
  3. Movilidad pélvica.
  4. Estiramientos suaves de isquiotibiales y flexores de cadera.
  5. Ejercicios de estabilización lumbar.
  6. Caminatas de intensidad moderada.
  7. Ejercicios acuáticos en pacientes seleccionados.
Es importante evitar iniciar rutinas intensas sin una evaluación previa, especialmente si existe dolor irradiado, pérdida de fuerza o antecedentes de hernia discal.

¿Cuándo consultar nuevamente al médico?
«En Clínica Sindol recomendamos controles pos tratamiento regenerativo y ozonoterapia a los 6, 8 y 12 meses».
Es muy importante que durante el seguimiento, solicite una nueva evaluación si aparecen:
  • Aumento progresivo del dolor
  • Debilidad en una o ambas piernas
  • Pérdida de sensibilidad
  • Dificultad para caminar
  • Alteraciones del control urinario o intestinal
  • Fiebre asociada al dolor lumbar
  • Dolor nocturno intenso o pérdida de peso inexplicada.
Estos síntomas pueden requerir estudios adicionales o un cambio en el plan terapéutico.
 
Conclusión
La hernia discal y la artrosis lumbar son causas frecuentes de dolor de espalda, pero no todas las personas necesitan una cirugía para mejorar.
El Plasma Rico en Plaquetas (PRP) representa una alternativa de medicina regenerativa que ha mostrado resultados prometedores en pacientes cuidadosamente seleccionados, especialmente cuando forma parte de un tratamiento integral que incluye ozonoterapia, proloterapia, rehabilitación, ejercicio terapéutico y seguimiento médico.
La evidencia científica disponible sugiere que el PRP puede contribuir a disminuir el dolor y mejorar la función en muchos pacientes con enfermedad degenerativa de la columna. Sin embargo, su indicación debe basarse en una evaluación clínica completa, un diagnóstico preciso y expectativas realistas respecto a los resultados.
En Clínica Sindol creemos en un abordaje personalizado, basado en la evidencia científica y centrado en las necesidades de cada paciente. Nuestro objetivo es ofrecer alternativas terapéuticas seguras, efectivas y adaptadas a cada caso para ayudar a recuperar la movilidad y mejorar la calidad de vida.
Agenda una evaluación en Clínica Sindol
Si presentas dolor lumbar persistente, hernia discal, ciática o artrosis de columna y deseas conocer si el Plasma Rico en Plaquetas (PRP) puede formar parte de tu tratamiento, agenda una evaluación con nuestro equipo. Un diagnóstico oportuno permite identificar la mejor estrategia terapéutica y evitar tratamientos innecesarios o retrasos en la atención.
 
Preguntas frecuentes
 
En casos seleccionados si. El PRP puede ser una alternativa para muchos pacientes, pero la cirugía continúa siendo necesaria cuando existen déficits neurológicos importantes u otras indicaciones específicas.
 
¿Cuánto dura el procedimiento?
Generalmente se realiza de forma ambulatoria y suele completarse en menos de una hora, dependiendo de la técnica utilizada.
 
¿Es doloroso?
Se utiliza anestesia local. La mayoría de los pacientes refiere molestias leves o moderadas durante la aplicación, que suelen ser transitorias.
 
¿Cuándo puedo volver a trabajar?
Depende del tipo de actividad laboral y de las indicaciones del médico tratante. La mayoria de los pacientes retoman sus actividades cotidianas o de oficina el mismo dia o al día siguiente.
 
¿Cuánto tiempo tarda en notarse la mejoría?
Los efectos pueden comenzar a observarse en las primeras semanas y seguir aumentando en los siguientes meses, dependiendo del diagnóstico y de la respuesta individual.
 
¿Cuánto duran los resultados?
Varía según cada paciente, la gravedad, el diagnostico tratado, el cumplimiento de las recomendaciones, la rehabilitación y la eliminación o mejora de los malos hábitos de vida que llevaron a dañar la columna.
 
¿El PRP tiene efectos secundarios?
No. Utilizar la sangre del propio paciente, presenta un perfil de seguridad favorable cuando es indicado y realizado por profesionales capacitados.          Al utilizar la propia sangre del paciente, el riesgo de rechazo o reacciones alérgicas es nulo. Como en cualquier procedimiento, pueden existir molestias temporales, dolor local o complicaciones poco frecuentes relacionadas con la infiltración no con el prp.
 
¿Necesitaré más de una sesión?
Dependerá del diagnóstico, la evolución clínica y el criterio del especialista.
 
¿El PRP sirve para la ciática?
Si. Cuando la ciática está relacionada con procesos inflamatorios asociados a una hernia discal u otras patologías seleccionadas, el PRP puede formar parte del tratamiento, siempre tras una evaluación médica.
 
¿Puedo hacer ejercicio después del tratamiento?
Sí, pero el reinicio debe ser progresivo y guiado por el equipo tratante para favorecer una recuperación segura.

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Proloterapia

La proloterapia es un tratamiento médico que consiste en aplicar inyecciones en áreas como ligamentos, tendones o articulaciones

¿Cómo funciona?

Estas inyecciones estimulan el proceso natural de curación del cuerpo, promoviendo la recuperación de tejidos y reduciendo el dolor crónico.

¿Para qué se usa?

  • Dolor en rodillas, codos y hombros.
  • Lesiones de ligamentos o tendones.
  • Artritis leve o desgaste articular.

Beneficios principales:

  • Alivia el dolor crónico.
  • Mejora la estabilidad articular.
  • No requiere cirugía.